VIVIR A BORDO DE UN BARCO

Los recién llegados a la náutica que tienen la oportunidad de ir de tripulantes con distintos propietarios pueden encontrar diferencias, tanto en la forma de hacer las cosas cada patrón como en la acomodación y las posibilidades abordo

de los diferentes barcos. Es importante darse cuenta del primer punto desde el principio, ya que, hasta que se les conoce bien, a los patrones no les suele gustar les digan que las cosas se hacían de forma distinta a bordo del último barco en el que se estuvo de tripulante. Se encontrarán diferentes rutinas y costumbres, por ejemplo, en cuanto a la cocina y el fregado. Algunos propietarios esperarán no tener que hacer nada en la cocina, zarán el sistema de la rotación, mientras habrá quienes prefieran cocinar ellos mismos y repartir la limpieza entre los tripulantes. Cualquiera que sea el sistema, el nuevo tripulan informarse sobre las normas de la casa y acatarlas. Normalmente se espera que cada tripulante lleve su saco pero asegúrese antes de subir a bordo. Siempre es una buena idea llevar un par de fundas de almohada. El barco debería estar equipado con almohadas o cojines, pero si no es así, puede fabricarse una metiendo un par de jerseys en una funda. Es aconsejable llevar un traje de agua tanto la chaqueta como los pantalones. Aunque la mayor parte de la travesía se haga dentro de una confortable y caliente timonera con su calentador de agua, habrá momentos en que, a mares, habrá que salir a cubierta para fondear o amarrar el barco con buenos cabos, o hacer un viaje a tierra en el auxiliar.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *